(Zoe explorando la jungla de Los Arroyos, 7 de agosto de 2oo9)
LA NIÑA DE SIETE AÑOS
mira que si estuviera destrozada si ya fue leña algún oscuro invierno la mesa de billar ya desechada donde aquella sirvienta contaba obscenidades y todos nos reíamos enamorado tú? qué tiempo en la cocina! el cielo raso lóbrego corrían los ratones dios qué risa mi madre: mira mira los ratones cómo se están volviendo a su agujero la cortina de trapos amarillos las cadenas que oímos una noche de tormenta tú patinando por aquel casino con tu cara oriental y nada que creí morirme de amor lo cierto es que te llevo muy adentro
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LA CHICA QUE CONOCÍ EN UNA BODA
fue la prima que entonces se casó luego hubo baile piano y batería mucho vino yo diría que gentes más bien pobres con los trajes de muerto de las fiestas nevaba muchos viejos que echaban la colilla en un barreño y sacudían la mota mucha música la pizpireta que se está bajando las bragas se pone de puntillas mira la galería con aquellos ojazos virgen santa y aquel reír el vino estuvo luego haciendo lo restante hasta que ya no pude contenerme y se lo dije no a ella a mis amigos y estuve enamorado como un mes
Si todo terminara aquí, si todo se cerrara, de golpe, como un cepo, no lo lamentaría.
Suena una hebilla en la otra hebilla encima de la colcha. Luego, los cuerpos de tormenta, el suyo que es un ciclón de seda, el mío que es un tronco volcado, y esa intersección de memoria y olvido, de afirmación y nada, de posesión y fuga, de planos sobre planos sobre planos.
(Luis Muñoz, Correspondencias, Madrid, Visor, 2001, p. 48)
Todo era mar y el viento no importaba. Ahora imagina ese mar inmenso. Imagina la luz. El mar y tú. Nada más. Nada alrededor. Parece no quedar ningún signo. Pero tú sabes que el mar es poco comparado con su silencio. Tu tristeza, más profunda que la negrura inalcanzable de su fondo. Y tu esperanza, como ese faro que ahora se apaga, ahora se enciende, ahora se apaga.
(Isabel Bono, Poemas reunidos Geyper, Málaga, Eppur, 2oo9, p. 32).